La informalidad de las lluvias: cómo afecta el cambio climático a la agricultura
Andrea Martínez Ballesté, Gonzalo Martínez Herrera, María Fernanda de Alba Navarro,
Elisa Lotero Velásquez, Viviana Jiménez Alpízar y Myriam Miranda Gamboa
Laboratorio de Etnobotánica Ecológica
¿Alguna vez te has fijado cómo varía el tiempo en el lugar donde tú vives? Unos años pueden ser más lluviosos que otros o algunos inviernos pueden ser más fríos, mientras que en otros no bajan tanto las temperaturas. Estos cambios que observamos cada año son normales y son parte de la variación del clima. Pero entonces, ¿por qué se dice que el clima ha cambiado?
Desde hace algunas décadas hemos observado que las variables climáticas, como la temperatura, la lluvia, los vientos y otras más, ya no son en promedio las mismas. ¿Eso qué significa? Que ahora, por ejemplo, llueve en promedio más de lo que antes llovía en algunas partes del mundo; y en otras partes, como en México, llueve menos que antes. También hemos visto que en algunas partes las temperaturas se han vuelto muy altas y ahora en promedio hace más calor. Actualmente, en la época de sequía, la Ciudad de México presenta mayores temperaturas ¡que se parecen a las que antes había en ciudades como Cuernavaca!
El cambio climático ocurre de manera natural, pero los cambios que estamos observando ahora se atribuyen sobre todo a las actividades humanas, que desde el siglo XIX incrementaron la quema de combustibles fósiles, los cuales han alterado los procesos en la atmósfera.
Si las lluvias fueran formales...
El trabajo agrícola tiene un calendario anual de actividades necesarias para producir los alimentos que ahí se cultivan. Por ejemplo, en una milpa se necesita preparar primero la tierra para después sembrar el maíz; luego hay que hacer algunas tareas de mantenimiento de los cultivos, como el deshierbe, hasta llegar al momento de la cosecha. Las milpas de temporal no cuentan con sistemas de riego, por lo que dependen por completo de la lluvia para regar los cultivos. Si las lluvias no ocurren a tiempo o no llueve lo suficiente en el momento en que ya se ha sembrado, ocurre una pérdida de los cultivos. El cambio climático ha provocado que las lluvias no lleguen a tiempo y no caigan en la misma cantidad. Los campesinos han notado estos cambios y ahora se les dificulta calcular cuándo es el mejor momento para iniciar la siembra de sus cultivos.
Con respecto al atraso de las lluvias, un campesino de la Mixteca Alta nos dijo lo siguiente: “Para empezar ya la evolución del tiempo, pues como le dijera yo, ha venido pues totalmente muy cambiado; antes el tiempo de lluvia era muy bonito, muy normal y hasta formal, vamos a decir… sí, y ahora ya no. Hoy precisamente en este año llovió en mayo, pero otros años nada, nos llega a llover hasta junio”.
La percepción climática en dos comunidades nahuas
Nuestro grupo de investigación etnobotánica se ha interesado por conocer de qué manera los campesinos perciben los cambios climáticos, además de saber qué cambios hacen en sus prácticas agrícolas y en su vida cotidiana para adaptarse a ellos. Hemos trabajado en la Sierra Negra de Puebla, en el municipio de Coyomeapan, con comunidades nahuas que se dedican a cultivar la milpa y muchos otros cultivos, como la manzana.
Gracias a las entrevistas que nos otorgaron los pobladores de varias comunidades, supimos que la mayoría percibe que ha cambiado la fecha de inicio de las lluvias y que ya no llueve finito y parejo como antes lo hacía, sino que ahora la lluvia se retrasa y cae en trombas muy fuertes que tiran las milpas y dañan las manzanas. Algunos campesinos opinan que no es posible cambiar la fecha de inicio de siembra del maíz, pues las costumbres indican que no se debe modificar. De acuerdo con el calendario agrícola tradicional, el 19 de marzo se sembraba el maíz y el 3 de mayo, día de la Santa Cruz, se rezaba para que vinieran las lluvias y creciera bien el maicito. Ahora ya no es posible confiar en ese calendario; algunos campesinos están probando retrasar el inicio del ciclo agrícola para intentar coincidir con las lluvias, aunque no se pueden retrasar mucho, pues al final del ciclo agrícola las heladas de invierno podrían afectarles.
Hemos visto con mayor frecuencia que los campesinos se quejan porque pierden sus cosechas y no producen el maíz suficiente para alimentarse. Las manzanas tampoco se venden bien porque no están lisitas como al consumidor le gusta, porque las lluvias fuertes las aboyan. Ante estas dificultades, los campesinos están buscando alternativas, pero requieren de mayor apoyo técnico para encontrar soluciones que eviten la migración por falta de recursos. Nuestra investigación está documentando las dificultades que el cambio climático está causando en la producción de alimentos y esperamos que esto genere conciencia sobre las acciones que hay que tomar para reducir los estragos del cambio climático.
Si deseas conocer más acerca de este tema, te recomendamos las siguientes ligas:
Adaptación al cambio climático en el sector agropecuario. Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL). https://youtu.be/MH8anrtcoV8
Entendiendo la agricultura climáticamente inteligente. Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL). https://youtu.be/UQJrCItQgR4
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