*Esta narración se realizó con base en la entrevista realizada a la Biól. Sandra Nayeli González Mateos, el día 23 de agosto de 2019 por Paola Yised Torres Arroyo. Coordinadora y editora: M. en D. Salma Gómez Ibarra.
Como parte de nuestra labor de divulgar el conocimiento y la conservación de la diversidad vegetal de México, sumamos a nuestros medios de comunicación este blog. ¡Síguenos!
Tuve una niñez difícil, provengo de una familia con unos padres de origen oaxaqueño, los cuales no habían tenido la oportunidad de estudiar y se vieron en la necesidad de venir a la Ciudad de México a encontrar mejores cosas, y aquí fue donde ellos se conocieron. Tuvimos la mala fortuna de perder a nuestro papá cuando yo tenía 14 años, entonces prácticamente crecimos con mi mamá, por lo mismo de que éramos muchos, y éramos pobres, mi mamá siempre fue la de carácter duro, la que siempre mantenía con mucha disciplina, y mi papá era un papá ausente, porque todo el tiempo se iba a trabajar.
A mí me gustaba mucho jugar pues… juegos de niños, a la pelota, a los soldados, era muy buena en las canicas, al trompo y a pesar de que tenía tres hermanas, siempre preferí estar con mis hermanos, yo recuerdo mucho que había un momento donde éramos como 20 niños jugando en la casa, en diciembre mi papá podía estar un poco más con nosotros, entonces siempre durante las posadas estábamos juntos desde las piñatas, armar la piñata, vestir la piñata, y pues las posadas era juntar a todos los niños y era una algarabía.
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| M. en C. Araceli Zárate |
Cuando era pequeña quería estudiar matemáticas, me encantan las matemáticas y la física y aunque eso fue siempre mi sueño, no lo pude realizar, mi hermana mayor influyó mucho en ello. Mis papás no influyeron en la carrera, pero mi papá siempre me dijo que estudiara porque él no pudo hacerlo.
Yo estudié en la Prepa 8, y en ese momento no había tanta información como ahora, sólo te daban un folleto sobre las carreras que había. Al tener limitaciones económicas, a la hora de escoger la carrera, yo quería una que me permitiera conocer otros lugares, y las matemáticas no lo iban a permitir, así que decidí estudiar Ingeniería Agrícola, pero lo que nunca le dije a mi mamá es que no se impartía en Ciudad Universitaria, ella tenía que cuidar sola a siete hijos y plantearle que yo quería irme a estudiar lejos, fuera de casa, fue realmente complicado, cuando le dije que esa carrera estaba en Cuautitlán (Estado de México) ya no le agradó la idea y me obligó a poner otra carrera, así que tuve que elegir Arquitectura, siempre discutí con ella de esto, pero le dije que apenas cumpliera 18 años, yo realizaría los trámites para cambio de carrera, y así lo hice.
No estudié en Cuautitlán, estudié en el Colegio de Postgraduados (COLPOS), que en ese entonces aún pertenecía a la Universidad Autónoma Chapingo, y fue gracias a que yo tenía un cuñado que fue el que convenció a mi mamá de esto, porque estaba realizando su maestría y tenía una asesora que era maestra ahí, y me comentó que era mejor estudiar la carrera que yo quería en Chapingo y no en la UNAM, así que terminé ahí en Ingeniería Agrónoma.
Durante mi carrera tuve profesores que me dejaron huella, como la profesora Ernestina Cedillo que impartía la materia de Botánica General, ella era muy joven, yo creo que estuve dentro de sus primeros grupos, era una persona muy entusiasta y la forma en que me acercó a mí a la Botánica realmente hizo enamorarme de las plantas. La Mtra. Bertha Rodríguez me dio la clase de Botánica Taxonómica, realmente eso me hizo decidir que me gustaba la carrera y además decidir la especialidad que fue Fitotecnia..jpg)
Hubo un profesor que ya no recuerdo su nombre, pero era peruano, tuve la oportunidad de tomar todas sus materias y fue algo que a mí me encantó, de hecho me gustó que al final de la carrera el profesor me ofreció trabajo, pero bueno yo ya tenía mi beca para estudiar la maestría, así que dije que no.
Actualmente llevo 15 años en el Jardín Botánico del Instituto de Biología de la UNAM, donde superviso, coordino y doy mantenimiento a las colecciones, pero antes de trabajar aquí, en 1992 colaboré en la inauguración del UNIVERSUM, Museo de las Ciencias, junto con el Dr. Robert Bye; después de su inauguración realicé diversos proyectos como talleres para niños y cursos para adultos, y gracias a esto el jefe del Jardín me llamó para que trabajara aquí y ahora soy la técnica académica responsable del Arboretum.
Es más que obvio que tengo pasatiempos, me gusta realizar manualidades como bordar y tejer; me gusta cuidar mis plantas, no sólo aquí en el Jardín, también tengo mis plantas en casa; además me gusta leer, entre mis libros favoritos están El falso testamento y Cien años de soledad. En un futuro me gustaría realizar la publicación de manuales para los estudiantes de Biología, para que les ayude con el reconocimiento de los ejemplares del Jardín Botánico.
Esto es lo que soy y lo que quiero que los demás vean en mí, sólo quiero agregar que creo que lo único que México necesita es educación, darle educación a toda la población, darle educación a los pueblos indígenas para que puedan tomar mejores decisiones, mejorar la educación en las ciudades, en todo nivel, tratando de que todos los jóvenes estudien. A mí me da mucha tristeza ir por la calle y ver a los jóvenes que están limpiando parabrisas, que están vendiendo cosas en las esquinas y seguro pienso que esos jóvenes deberían de estar estudiando.
A ti como lector joven, te digo que estudies porque actualmente tienen mucha facilidad para acceder a la información, pero deben ser cuidadosos y responsables, porque hay mucha información falsa. Estudiar es lo mejor que hay, les abre el mundo, esfuércense en estudiar porque así como a mí me cambió la vida, a ustedes también les puede cambiar, y siempre hay que allegarse a personas que ayuden a nuestra formación, hará que podamos tomar las mejores decisiones, y sí, yo sé que estudiar no es fácil, pero vale la pena.
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*Esta narración se realizó con base en la entrevista realizada a la M. en C. Margarita Araceli Zárate Aquino, el día 30 de agosto de 2019 por Paola Yised Torres Arroyo. Corrección y revisión de estilo por Agustín Guzmán Melchor. Coordinadora y editora: M. en D. Salma Gómez Ibarra.
<a rel="license" href="http://creativecommons.org/licenses/by-nc/4.0/"><img alt="Licencia Creative Commons" style="border-width:0" src="https://i.creativecommons.org/l/by-nc/4.0/88x31.png" /></a><br />Esta obra está bajo una <a rel="license" href="http://creativecommons.org/licenses/by-nc/4.0/">Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial 4.0 Internacional</a>.
Nací un 21 de diciembre de 1959, aquí en la Ciudad de México, vivía en el centro de la ciudad con mis padres. Me gustaba jugar con las muñecas y casas que yo misma hacía decorando cajas de zapatos… Me divertía mucho diseñando y vistiendo a mis muñecas. Recuerdo también que no tenía ni la más mínima idea de qué quería ser de grande, pero con el paso de los años, en mi último año de bachillerato en el Colegio de Ciencias y Humanidades plantel Sur, entendí y descubrí que ME GUSTABA LA BIOLOGÍA, y por casualidad, aunque digo yo que no existen las casualidades, fue como terminé aquí.
Me queda claro que el ser bióloga fue gracias a la influencia de mi padre aunque, claro, no lo supe hasta después. Mi padre fue un comerciante de flores en el Mercado de Jamaica, desde que inició el mercado, hace muchos años, y siempre me llamó mucho la atención ese amor tan fuerte que tenía por las plantas, y cuando era más grande comenzó a cultivar de manera empírica, porque no tenía conocimientos del tema.
| Dra. Estela Sandoval |
Al estudiar Biología en la Facultad de Ciencias de la UNAM, me quería especializar en biología marina, pero durante la carrera me invitaron junto con un grupo de estudiantes a un buque de la UNAM de Jacques Yves Cousteau; cuando viví y experimenté ahí lo que era la Biología Marina ya no me agradó tanto por algunas cosas que implicaba, como moverme de la ciudad, y era algo que yo no quería, así que me fui a la botánica, que es algo que me encanta, y yo creo que si volviera a estudiar otra carrera, volvería a elegir la Biología y la Botánica sin dudarlo, aunque creo que hace falta mucha difusión para comprender qué hacemos y la importancia de lo que hacemos, ya sea un biólogo o cualquier otro científico, porque cuando le cuento a la gente lo que realizo, siempre se quedan impresionados porque no sabían del tema.
Durante mi carrera tuve varios profesores que influyeron en mi trayectoria académica, como la Mtra. Tony Aladro en la materia de Protozoología, me gustó mucho su manera de cómo impartió la materia, eso lo recuerdo muy gratamente; también la Mtra. Rosario, aunque ya no recuerdo su apellido, pero me impartió la materia de Bioquímica, no entendía nada de Bioquímica, me costaba mucho trabajo; sin embargo, me puse a estudiar casi todas las noches, a darle, darle y darle, y terminé con aprobatoria de 10, esa maestra influyó en mí, porque me mostró que con esfuerzo y disciplina sales adelante, me mostró que necesitaba estudiar más.
Por último, pero no menos importante, el Dr. Hermilo Quero, porque él fue el que me invitó a formar parte del personal del Jardín Botánico, aunque yo no tenía idea de lo que me estaba invitando, pero acepté su invitación y heme aquí después de 37 años como responsable del Laboratorio de Apoyo a la Investigación, donde se realizan estudios de Anatomía Vegetal, mi parte favorita del trabajo es que tengo la oportunidad de recibir personas para su formación en tesis de licenciatura y maestría, y en apoyo a tesis de doctorado, y eso me gusta mucho, contribuir a la formación de las personas, académica y personalmente.
Tengo pasatiempos como todos los demás, no sólo me dedico a la Biología, medito, hago deporte, específicamente atletismo; también me gusta la costura, salir al campo y viajar. En mis tiempos libres leo, me gusta la literatura de autoayuda, es decir, la de desarrollo personal, autosuperación, etcétera. En un futuro, si tengo oportunidad de escribir un libro, lo haría, pero no con un tema relacionado a la Biología, aunque he sido partícipe de la creación de algunos libros relacionados a esta área.
Ésta soy yo, y sólo me queda decirte algo, a ti que estás leyendo esto. Creo que México necesita más reconocimiento, más importancia a la investigación, y hacer un enlace entre la ciencia y la vida cotidiana.
Quiero que sepas que yo creo que lo más importante es mmm… no cuánto hiciste, sino a cuántas personas apoyaste para poder seguir avanzando, y que servir a otros es importante, porque si no trascendemos lo que nosotros hemos aprendido a través de nuestra experiencia, pues de nada sirve, porque se pueden quedar libros, artículos, tesis, lo que quieras, pero en cambio si abrimos las puertas de nuestros espacios de trabajo a recibir más gente, de alguna manera dejaremos más que dejar un libro en un estante.
Este oficio de la investigación es muy bondadoso y lleno de riquezas, al menos la biología es muy rica en experiencias y sensación; yo te invito a explorar esta carrera, porque el contacto con la naturaleza nos da otro tipo de riquezas.
Y tú, que eres joven y no sabes qué quieres ser de grande, los científicos no somos seres que tengamos algo en particular, especial, que tú no tengas, y varios autores dicen “si yo pude, tú también”. Sólo debes tener disciplina y constancia.
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*Esta narración se realizó con base en la entrevista realizada a la Dra. Estela Sandoval Zapotitla el día 12 de agosto de 2019 por Paola Yised Torres Arroyo. Corrección y revisión de estilo por Agustín Guzmán Melchor. Coordinadora y editora: M. en D. Salma Gómez Ibarra.
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