miércoles, 13 de julio de 2022

DIARIO DE UNA INGENIERA AGRÓNOMA: ENTREVISTA A LA M. EN C. MARGARITA ARACELI ZÁRATE AQUINO


Tuve una niñez difícil, provengo de una familia con unos padres de origen oaxaqueño, los cuales no habían tenido la oportunidad de estudiar y se vieron en la necesidad de venir a la Ciudad de México a encontrar mejores cosas, y aquí fue donde ellos se conocieron. Tuvimos la mala fortuna de perder a nuestro papá cuando yo tenía 14 años, entonces prácticamente crecimos con mi mamá, por lo mismo de que éramos muchos, y éramos pobres, mi mamá siempre fue la de carácter duro, la que siempre mantenía con mucha disciplina, y mi papá era un papá ausente, porque todo el tiempo se iba a trabajar.

A mí me gustaba mucho jugar pues… juegos de niños, a la pelota, a los soldados, era muy buena en las canicas, al trompo y a pesar de que tenía tres hermanas, siempre preferí estar con mis hermanos, yo recuerdo mucho que había un momento donde éramos como 20 niños jugando en la casa, en diciembre mi papá podía estar un poco más con nosotros, entonces siempre durante las posadas estábamos juntos desde las piñatas, armar la piñata, vestir la piñata, y pues las posadas era juntar a todos los niños y era una algarabía.

M. en C. Araceli Zárate

Cuando era pequeña quería estudiar matemáticas, me encantan las matemáticas y la física y aunque eso fue siempre mi sueño, no lo pude realizar, mi hermana mayor influyó mucho en ello. Mis papás no influyeron en la carrera, pero mi papá siempre me dijo que estudiara porque él no pudo hacerlo.

Yo estudié en la Prepa 8, y en ese momento no había tanta información como ahora, sólo te daban un folleto sobre las carreras que había. Al tener limitaciones económicas, a la hora de escoger la carrera, yo quería una que me permitiera conocer otros lugares, y las matemáticas no lo iban a permitir, así que decidí estudiar Ingeniería Agrícola, pero lo que nunca le dije a mi mamá es que no se impartía en Ciudad Universitaria, ella tenía que cuidar sola a siete hijos y plantearle que yo quería irme a estudiar lejos, fuera de casa, fue realmente complicado, cuando le dije que esa carrera estaba en Cuautitlán (Estado de México) ya no le agradó la idea y me obligó a poner otra carrera, así que tuve que elegir Arquitectura, siempre discutí con ella de esto, pero le dije que apenas cumpliera 18 años, yo realizaría los trámites para cambio de carrera, y así lo hice.

No estudié en Cuautitlán, estudié en el Colegio de Postgraduados (COLPOS), que en ese entonces aún pertenecía a la Universidad Autónoma Chapingo, y fue gracias a que yo tenía un cuñado que fue el que convenció a mi mamá de esto, porque estaba realizando su maestría y tenía una asesora que era maestra ahí, y me comentó que era mejor estudiar la carrera que yo quería en Chapingo y no en la UNAM, así que terminé ahí en Ingeniería Agrónoma.

Durante mi carrera tuve profesores que me dejaron huella, como la profesora Ernestina Cedillo que impartía la materia de Botánica General, ella era muy joven, yo creo que estuve dentro de sus primeros grupos, era una persona muy entusiasta y la forma en que me acercó a mí a la Botánica realmente hizo enamorarme de las plantas. La Mtra. Bertha Rodríguez me dio la clase de Botánica Taxonómica, realmente eso me hizo decidir que me gustaba la carrera y además decidir la especialidad que fue Fitotecnia.

Hubo un profesor que ya no recuerdo su nombre, pero era peruano, tuve la oportunidad de tomar todas sus materias y fue algo que a mí me encantó, de hecho me gustó que al final de la carrera el profesor me ofreció trabajo, pero bueno yo ya tenía mi beca para estudiar la maestría, así que dije que no.

Actualmente llevo 15 años en el Jardín Botánico del Instituto de Biología de la UNAM, donde superviso, coordino y doy mantenimiento a las colecciones, pero antes de trabajar aquí, en 1992 colaboré en la inauguración del UNIVERSUM, Museo de las Ciencias, junto con el Dr. Robert Bye; después de su inauguración realicé diversos proyectos como talleres para niños y cursos para adultos, y gracias a esto el jefe del Jardín me llamó para que trabajara aquí y ahora soy la técnica académica responsable del Arboretum.

Es más que obvio que tengo pasatiempos, me gusta realizar manualidades como bordar y tejer; me gusta cuidar mis plantas, no sólo aquí en el Jardín, también tengo mis plantas en casa; además me gusta leer, entre mis libros favoritos están El falso testamento y Cien años de soledad. En un futuro me gustaría realizar la publicación de manuales para los estudiantes de Biología, para que les ayude con el reconocimiento de los ejemplares del Jardín Botánico.

Esto es lo que soy y lo que quiero que los demás vean en mí, sólo quiero agregar que creo que lo único que México necesita es educación, darle educación a toda la población, darle educación a los pueblos indígenas para que puedan tomar mejores decisiones, mejorar la educación en las ciudades, en todo nivel, tratando de que todos los jóvenes estudien. A mí me da mucha tristeza ir por la calle y ver a los jóvenes que están limpiando parabrisas, que están vendiendo cosas en las esquinas y seguro pienso que esos jóvenes deberían de estar estudiando.

 A ti como lector joven, te digo que estudies porque actualmente tienen mucha facilidad para acceder a la información, pero deben ser cuidadosos y responsables, porque hay mucha información falsa. Estudiar es lo mejor que hay, les abre el mundo, esfuércense en estudiar porque así como a mí me cambió la vida, a ustedes también les puede cambiar, y siempre hay que allegarse a personas que ayuden a nuestra formación, hará que podamos tomar las mejores decisiones, y sí, yo sé que estudiar no es fácil, pero vale la pena.


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*Esta narración se realizó con base en la entrevista realizada a la M. en C. Margarita Araceli Zárate Aquino, el día 30 de agosto de 2019 por Paola Yised Torres Arroyo. Corrección y revisión de estilo por Agustín Guzmán Melchor. Coordinadora y editora: M. en D. Salma Gómez Ibarra.  





<a rel="license" href="http://creativecommons.org/licenses/by-nc/4.0/"><img alt="Licencia Creative Commons" style="border-width:0" src="https://i.creativecommons.org/l/by-nc/4.0/88x31.png" /></a><br />Esta obra está bajo una <a rel="license" href="http://creativecommons.org/licenses/by-nc/4.0/">Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial 4.0 Internacional</a>.

sábado, 30 de abril de 2022

Estudios interdisciplinarios sobre la ciencia a favor de ‘una sola Tierra’

Estudios interdisciplinarios sobre la ciencia a favor de ‘una sola Tierra’

Francisco Vergara Silva (Laboratorio de Teoría Evolutiva e Historia de la Ciencia, JB-IBUNAM)

Entrada para blog del Jardín Botánico del Instituto de Biología, UNAM

Día Nacional de los Jardines Botánicos, abril 2022

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Dumbarton Oaks es una institución asociada a la Universidad de Harvard, dedicada a la investigación histórica e interdisciplinaria, con sede en Washington, D. C. (Estados Unidos de América)1. Los temas cultivados en Dumbarton Oaks están relacionados con las colecciones atesoradas por sus fundadores, Robert y Mildred Bliss, quienes eran coleccionistas de arte y patronos de las humanidades durante la primera mitad del siglo XX. La propiedad está localizada en la zona de Georgetown, no muy lejos de la Casa Blanca; su historia se remonta a principios del siglo XVIII. La casa fue adquirida por la pareja Bliss en 1920, después de haber tenido múltiples dueños en décadas posteriores, quienes hicieron las primeras ampliaciones del edificio original. Veinte años después, Harvard recibió la casa para su administración como institución académica, hasta la fecha.2

La primera colección de los Bliss se especializó en el periodo bizantino de la historia. Más tarde, se sumaron colecciones sobre la época precolombina, y un área de investigación en Estudios de Jardines y Paisaje. Estas líneas de trabajo son particularmente compatibles con los aspectos arquitectónicos de Dumbarton Oaks y que le caracterizan como un centro de estudios, pero también como una atracción turística: además del museo, la biblioteca, y los distintos edificios administrativos y de colecciones, están sus jardines, que han recibido premios (por ejemplo, el otorgado por la revista National Geographic en 2014 como uno de los diez mejores jardines del mundo) y son un componente importante de su prestigio. Como sería de esperarse, la institución recibe miles de visitantes al año, además de proporcionar atención a los investigadores que consultan y estudian sus acervos.3

En marzo de 2021, Dumbarton Oaks lanzó (en versión beta) el ‘Plant Humanities Lab’, como un “espacio digital innovador que apoya el estudio interdisciplinario de las plantas desde las perspectivas de las artes, ciencias, y humanidades, para explorar su extraordinario significado para la cultura humana”.4 Este laboratorio digital, y el equipo que lo sigue desarrollando, son coordinados y dirigidos por Yota Batsaki, doctora en literatura comparada (también egresada de Harvard).5 El antecedente más significativo de la ‘Dumbarton Oaks Plant Humanities Initiative’, a la cual pertenece este laboratorio, ha sido el simposio (realizado en 2013) sobre “La Botánica del Imperio en el Largo Siglo Dieciocho”. Este evento llevó a la publicación en 2017 de un volumen editado por Batsaki, Sarah Burke Cahalan y Anatole Tchikine, con el mismo título.6 En 2018, Batsaki y su colega Alex Humphreys, de los Laboratorios JSTOR en ITHAKA (importantes desarrolladores de herramientas para la digitalización y análisis computarizado de contenidos académicos7), publicaron un buen resumen sobre el proyecto en el blog de Scientific American8. Algunas otras comentaristas, como Maura Flannery, recientemente han expuesto algunos de los vínculos posibles entre la etnobotánica y las ‘plant humanities’.9 Dada la importancia de los estudios etnobotánicos en el Jardín Botánico del Instituto de Biología de la UNAM, éste es un tema que valdría la pena abordar con detalle en otra ocasión.

Ahora bien, ¿cómo traducir ‘plant humanities’ al español? Aquí propongo, en primer lugar, la manera directa, que sería ‘humanidades vegetales’. También sugiero un neologismo sintético, más semejante a la frase inglesa original: ‘plantumanidades’ (sin escribir la ‘h’, especialmente porque esta letra no juega un papel fonético indispensable en la nueva palabra propuesta). Esta aclaración sobre traducción da pie a que profundicemos un poco en la descripción de otros aspectos de estos interesantes proyectos en Dumbarton Oaks, a la par que reflexionamos sobre la relación que éstos guardan con otras tradiciones de estudios interdisciplinarios sobre la ciencia –y con algunos de mis proyectos de investigación en ese campo– teniendo la idea de ‘una sola Tierra’10 como telón de fondo.

* * *

En referencia a su trabajo colaborativo dentro de Dumbarton Oaks, Yota Batsaki ubica el origen y alcances de las ‘plantumanidades’ de la siguiente manera:

“Nosotras acuñamos el término (…) para enfatizar la importancia de los modos humanísticos de interpretación en la investigación académica de las plantas y sus interrelaciones con los humanos. El término abarca aspectos de las humanidades ambientales y los estudios críticos sobre plantas, así como otras disciplinas, incluyendo la historia académica tradicional, la historia del arte, la historia de la ciencia, y los estudios indígenas.”11

En 2021, como parte de las actividades del correspondiente Día Nacional de los Jardines Botánicos, presenté un breve resumen de las perspectivas generales de las ‘humanidades ambientales’, especialmente en el contexto de las problemáticas de investigación ligadas al ‘Antropoceno’12. Al final de esa ponencia, yo comenté lo siguiente:

“Los jardines botánicos asociados a universidades podrían incorporar, en sus actividades de investigación y difusión/divulgación, algunos elementos analíticos proporcionados por las humanidades ambientales para intervenir en la discusión actual local/global sobre el Antropoceno, con el objetivo de contribuir a que desde dichos espacios académicos se aporten soluciones a los retos que entraña esta nueva etapa del sistema planetario”.

Aunque no lo mencionan de manera explícita, Yota Batsaki y colaboradores hacen una alusión directa a las crisis ambientales actuales, y por tanto al Antropoceno –por ejemplo, cuando se refieren a la época actual como “un tiempo en el que dos quintas partes de las especies vegetales están en riesgo de extinción”13. Como se consigna en el sitio web –edición 2022– del Programa Ambiental de las Naciones Unidas14, el lema de ‘una sola tierra’ entraña ideas sobre sostenibilidad y modos de vida locales y globales, armónicos con la naturaleza, que suponen una conciencia clara sobre la gravedad de los problemas ambientales actuales. Este entendimiento es compartido por Batsaki y su equipo interdisciplinario en Dumbarton Oaks, según podemos leer en los resultados ya disponibles de su iniciativa sobre humanidades ambientales especializadas en plantas.15

Asimismo, Batsaki y colegas hacen eco de un reconocimiento que usualmente le escuchamos decir a los botánicos y otros estudiosos de la biodiversidad, en cualquier país (“los científicos están en una carrera contra el tiempo para registrar y proteger tantas especies como sea posible”). Este mensaje también está en resonancia con las llamadas de atención sobre el Antropoceno como tema de investigación multi-, inter-, o incluso transdisciplinaria.16 Más aún, cuando leemos algunas de las primeras 15 ‘historias sobre plantas’ presentadas por el ‘Plant Humanities Lab’, no hay duda de que la historia de la ciencia –sin duda, expandida en sus metodologías, gracias al uso de herramientas digitales de diversos tipos– ocupa un lugar especial.

Ya sea en el caso de las narrativas sobre la yuca, su domesticación y su distribución global actual17, o bien el caso de las múltiples especies de coníferas conocidas como arbor vitae por exploradores europeos del siglo XVII, con potencial curativo para el escorbuto de acuerdo con el conocimiento local Ojibwa18, queda demostrado que la información documental histórica es fundamental para el ensamblaje de textos sobre ‘plantumanidades’, y para la construcción de redes de conexiones entre las perspectivas disciplinarias que los conforman. El carácter verbal-gráfico e interactivo de cada una de estas narrativas en ‘humanidades vegetales’ tiene que experimentarse para comprenderse de modo cabal, y también para sugerir nuevas ‘historias plantumanísticas’ que hablen más acerca de “la movilidad global de las plantas en el contexto de sus significados económicos, estéticos, medicinales, culinarios, políticos y culturales”.19

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¿Es posible pensar en proyectos en ‘plantumanidades’ en el JB-IBUNAM, desde mi especialidad en historia de la ciencia? Considero que sí. En primera instancia, me atrevería a sugerir que el trabajo que hemos iniciado recientemente alrededor del archivo histórico de Helia Bravo, la ‘primera botánica mexicana’ y definitivamente la especialista mexicana en cactáceas más notable del siglo XX, nos depara sorpresas en este sentido.20 De entrada, el abundante archivo fotográfico que hemos comenzado a analizar, junto con Jorge Saldívar y su estudiante de servicio social Gabriela Mancillas, y con el apoyo de Salvador Arias desde la Jefatura del JB, nos llevará a preguntarnos sobre –sólo por mencionar tres temas– (i) las relaciones entre las tecnologías fotográficas del momento en que investigaba Bravo; (ii) el proyecto de una ‘flora cactológica nacional’ en el contexto de los imaginarios institucionales de la incipiente botánica universitaria; y (iii) las características y vicisitudes del trabajo de campo en épocas donde la biodiversidad mexicana apenas estaba siendo re-explorada en un contexto post-novohispano. Temas como éstos serán abordados, desde distintas perspectivas, como parte de mis trabajos colaborativos en el IBUNAM a lo largo de la década previa al centenario de la institución, a conmemorarse en 2029.

Mientras tanto, la visita académica de la historiadora Marlis Hinckley al JB-IBUNAM en 2022-2023, como parte de su proyecto doctoral sobre “Jardinería y Botánica en el Imperio Español (1570-1650)”, financiado por una beca Fulbright y auspiciado por la Universidad Johns Hopkins (en Baltimore, Maryland), nos dará la oportunidad de intercambiar puntos de vista con ella sobre las técnicas de investigación y de escritura dentro de esta nueva y estimulante configuración interdisciplinaria que son las ‘humanidades vegetales’ o ‘plantumanidades’. Hinckley tiene actualmente una afiliación como ‘junior fellow’ en Dumbarton Oaks21, así que seguramente tendrá muchas observaciones agudas para nosotros, en este sentido.



Una de las páginas iniciales en el portal de internet de Dumbarton Oaks. Fuente: https://www.doaks.org/about


 Portada del libro “The Botany of Empire in the Long Eighteenth Century”, editado por Yota Batsaki, Sarah Burke Cahalan, y Anatole Tchikine, y publicado por Harvard University Press en 2017. Fuente: https://news.harvard.edu/gazette/story/2016/08/beauty-inside-and-out/




Página de inicio en el portal web del Plant Humanities Lab (una colaboración entre Dumbarton Oaks y JSTOR Labs, con financiamiento de la Andrew W. Mellon Foundation). Fuente: https://lab.plant-humanities.org/




Presentación de Yota Batsaki en el portal web de Dumbarton Oaks. Fuente: https://www.doaks.org/about/leadership/yota-batsaki




Jorge Saldívar y Gabriela Mancillas durante una revisión de los materiales del archivo histórico de Helia Bravo Hollis (Laboratorio de Cactáceas, JB-IBUNAM, abril de 2022). Fuente: Archivo fotográfico de investigación de Francisco Vergara Silva.



1 https://www.doaks.org/

2 https://www.doaks.org/about

3 https://www.doaks.org/about/history

4 https://harvardlibrarybulletin.org/introducing-plant-humanities-lab; https://lab.plant-humanities.org/

5 https://www.doaks.org/about/leadership/yota-batsaki

6 https://news.harvard.edu/gazette/story/2016/08/beauty-inside-and-out/; https://www.hup.harvard.edu/catalog.php?isbn=9780884024163

7 https://www.ithaka.org/people/alex-humphreys/; https://www.ithaka.org/

8 https://blogs.scientificamerican.com/observations/how-have-plants-shaped-human-societies/

9 https://herbariumworld.wordpress.com/2022/03/14/ethnobotany-and-the-plant-humanities-in-the-future%EF%BF%BC/

10 “Una sola tierra” es el lema principal del Día Mundial del Medio Ambiente en 2022: https://www.unep.org/es/noticias-y-reportajes/comunicado-de-prensa/una-sola-tierra-sera-el-tema-del-dia-mundial-del-medio

11 https://harvardlibrarybulletin.org/introducing-plant-humanities-lab#:~:text=We%20coined%20the%20term%20%E2%80%9Cplant,and%20their%20entanglement%20with%20humans

12 https://www.youtube.com/watch?v=-YVakuN42dw

13 https://harvardlibrarybulletin.org/introducing-plant-humanities-lab

14 https://www.unep.org/

15 https://lab.plant-humanities.org/

16 https://www.wiley.com/en-us/The+Anthropocene%3A+A+Multidisciplinary+Approach-p-9781509534593; https://iiraorg.com/; https://journals.sagepub.com/doi/abs/10.1177/2053019617738099

17 https://lab.plant-humanities.org/cassava/

18 https://lab.plant-humanities.org/arbor_vitae/

19 https://harvardlibrarybulletin.org/introducing-plant-humanities-lab

20 https://plants.jstor.org/stable/10.5555/al.ap.person.bm000001007; https://blog.biodiversitylibrary.org/2019/03/helia-bravo-hollis.html

21 https://www.doaks.org/about/fellows/marlis-hinckley

viernes, 11 de febrero de 2022

DIARIO DE UNA BIÓLOGA: ENTREVISTA A LA DRA. ESTELA SANDOVAL ZAPOTITLA


Nací un 21 de diciembre de 1959, aquí en la Ciudad de México, vivía en el centro de la ciudad con mis padres. Me gustaba jugar con las muñecas y casas que yo misma hacía decorando cajas de zapatos… Me divertía mucho diseñando y vistiendo a mis muñecas. Recuerdo también que no tenía ni la más mínima idea de qué quería ser de grande, pero con el paso de los años, en mi último año de bachillerato en el Colegio de Ciencias y Humanidades plantel Sur, entendí y descubrí que ME GUSTABA LA BIOLOGÍA, y por casualidad, aunque digo yo que no existen las casualidades, fue como terminé aquí.


Me queda claro que el ser bióloga fue gracias a la influencia de mi padre aunque, claro, no lo supe hasta después. Mi padre fue un comerciante de flores en el Mercado de Jamaica, desde que inició el mercado, hace muchos años, y siempre me llamó mucho la atención ese amor tan fuerte que tenía por las plantas, y cuando era más grande comenzó a cultivar de manera empírica, porque no tenía conocimientos del tema.


Dra. Estela Sandoval
Ese amor con que trataba las plantas, con que le hablaba a las flores y las cuidaba todos los días pues yo lo veía, muchas veces no entendí por qué lo hacía, pero me compartía el sentimiento, y eso influyó a la hora de escoger qué quería estudiar, de hecho yo busqué como tesis de licenciatura hacer algo de Horticultura, buscando hacer esto que mi papá hacía.


Al estudiar Biología en la Facultad de Ciencias de la UNAM, me quería especializar en biología marina, pero durante la carrera me invitaron junto con un grupo de estudiantes a un buque de la UNAM de Jacques Yves Cousteau; cuando viví y experimenté ahí lo que era la Biología Marina ya no me agradó tanto por algunas cosas que implicaba, como moverme de la ciudad, y era algo que yo no quería, así que me fui a la botánica, que es algo que me encanta, y yo creo que si volviera a estudiar otra carrera, volvería a elegir la Biología y la Botánica sin dudarlo, aunque creo que hace falta mucha difusión para comprender qué hacemos y la importancia de lo que hacemos, ya sea un biólogo o cualquier otro científico, porque cuando le cuento a la gente lo que realizo, siempre se quedan impresionados porque no sabían del tema. 


Durante mi carrera tuve varios profesores que influyeron en mi trayectoria académica, como la Mtra. Tony Aladro en la materia de Protozoología, me gustó mucho su manera de cómo impartió la materia, eso lo recuerdo muy gratamente; también la Mtra. Rosario, aunque ya no recuerdo su apellido, pero me impartió la materia de Bioquímica, no entendía nada de Bioquímica, me costaba mucho trabajo; sin embargo, me puse a estudiar casi todas las noches, a darle, darle y darle, y terminé con aprobatoria de 10, esa maestra influyó en mí, porque me mostró que con esfuerzo y disciplina sales adelante, me mostró que necesitaba estudiar más.


Por último, pero no menos importante, el Dr. Hermilo Quero, porque él fue el que me invitó a formar parte del personal del Jardín Botánico,  aunque yo no tenía idea de lo que me estaba invitando, pero acepté su invitación y heme aquí después de 37 años como responsable del Laboratorio de Apoyo a la Investigación, donde se realizan estudios de Anatomía Vegetal, mi parte favorita del trabajo es que tengo la oportunidad de recibir personas para su formación en tesis de licenciatura y maestría, y en apoyo a tesis de doctorado, y eso me gusta mucho, contribuir a la formación de las personas, académica y personalmente.


Tengo pasatiempos como todos los demás, no sólo me dedico a la Biología, medito, hago deporte, específicamente atletismo; también me gusta la costura, salir al campo y viajar. En mis tiempos libres leo, me gusta la literatura de autoayuda, es decir, la de desarrollo personal, autosuperación, etcétera. En un futuro, si tengo oportunidad de escribir un libro, lo haría, pero no con un tema relacionado a la Biología, aunque he sido partícipe de la creación de algunos libros relacionados a esta área.


Ésta soy yo, y sólo me queda decirte algo, a ti que estás leyendo esto. Creo que México necesita más reconocimiento, más importancia a la investigación, y hacer un enlace entre la ciencia y la vida cotidiana.


Quiero que sepas que yo creo que lo más importante es mmm… no cuánto hiciste, sino a cuántas personas apoyaste para poder seguir avanzando, y que servir a otros es importante, porque si no trascendemos lo que nosotros hemos aprendido a través de nuestra experiencia, pues de nada sirve,  porque se pueden quedar libros, artículos, tesis, lo que quieras, pero en cambio si abrimos las puertas de nuestros espacios de trabajo a recibir más gente, de alguna manera dejaremos más que dejar un libro en un estante.


Este oficio de la investigación es muy bondadoso y lleno de riquezas, al menos la biología es muy rica en experiencias y sensación; yo te invito a explorar esta carrera, porque el contacto con la naturaleza nos da otro tipo de riquezas. 


Y tú, que eres joven y no sabes qué quieres ser de grande, los científicos no somos seres que tengamos algo en particular, especial, que tú no tengas, y varios autores dicen “si yo pude, tú también”. Sólo debes tener disciplina y constancia. 


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*Esta narración se realizó con base en la entrevista realizada a la Dra. Estela Sandoval Zapotitla el día 12 de agosto de 2019 por Paola Yised Torres Arroyo. Corrección y revisión de estilo por Agustín Guzmán Melchor. Coordinadora y editora: M. en D. Salma Gómez Ibarra.  




<a rel="license" href="http://creativecommons.org/licenses/by-nc/4.0/"><img alt="Licencia Creative Commons" style="border-width:0" src="https://i.creativecommons.org/l/by-nc/4.0/88x31.png" /></a><br />Esta obra está bajo una <a rel="license" href="http://creativecommons.org/licenses/by-nc/4.0/">Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial 4.0 Internacional</a>.


miércoles, 10 de noviembre de 2021

MEMORIAS DEL JB IBUNAM: LA COLECCIÓN NACIONAL DE AGAVÁCEAS Y NOLINÁCEAS DEL JARDÍN BOTÁNICO Y EL PRIMER SIMPOSIO INTERNACIONAL SOBRE AGAVÁCEAS

PRIMER DIA


Los magueyes y plantas relacionadas como izotes o yucas, amoles, sotoles, cucharillas y patas de elefante forman parte de una de las colecciones más interesantes del Jardín Botánico, por lo que fueron del interés de la Institución desde que fue fundado en 1959; se recolectaron en varias expediciones por toda la República mexicana y muchas de ellas (las más grandes) aún se encuentran en el jardín y podemos admirarlas; en otros casos, como el de los magueyes pulqueros, vemos a sus descendientes, los cuales se han perpetuado a través de hijuelos. 

Trabajo de renovación de la Colección
En 1989, el Jardín Botánico del Instituto de Biología dio inicio a una segunda etapa en el desarrollo de la Colección; se hicieron nuevas salidas de campo para recolectar diferentes especies y se acondicionaron las jardineras, además de renovar las colecciones casi en su totalidad. Después de cinco años de trabajo, en 1994 las labores se dieron por concluidas con las condiciones adecuadas para su inauguración. Para celebrar tal acontecimiento, se decidió proponerla como “Colección Nacional” a la Asociación Mexicana de Jardines Botánicos, A.C. (AMJB), que desde 1991 conceptualizaba que “la creación de estas colecciones representaban un paso adelante en la planeación, la optimización de los recursos económicos y la política de conservación en el país”. Los requisitos de dicha organización para éste nombramiento establecían que debía ser la más diversa y completa del grupo en el ámbito nacional, la más activa, tener propósitos de investigación y divulgación, así como estar bajo la supervisión del especialista del grupo, precisiones con las que se cumplía totalmente. Así, el 27 de octubre de 1994, el Jardín Botánico recibió el reconocimiento por parte de la Presidenta de la AMJB, la M. en C. Edelmira Linares Mazari.

Inauguración de la Colección Nacional de Agaváceas y Nolináceas del Jardín Botánico IBUNAM


 Para respaldar este acontecimiento, se decidió realizar la inauguración en el marco de un evento importante, para ello, en coordinación con el “Grupo Académico para el Estudio de las Agaváceas”, creado durante el XII Congreso Mexicano de Botánica en la Ciudad de Mérida, Yucatán, en octubre de 1993 y cuyo objetivo principal era impulsar el conocimiento biológico del grupo, se propuso organizar el Primer Simposio Internacional Sobre Agaváceas, el cual se celebró del 9 al 11 de noviembre de 1994 en el Auditorio del Jardín Botánico del Instituto de Biología de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). 

Asistentes del Primer Simposio Internacional sobre Agaváceas, auditorio del JB IBUNAM (1994)


En palabras del Dr. Antonio Lot, Director del Instituto en ese año, “la idea y el hecho de haber organizado este Simposio en México es muy significativo, por lo que representa este interesante grupo de plantas en cuanto a su origen, diversificación y distribución en el continente americano y el mundo”. El Dr. Robert Bye, Director del Jardín Botánico, propuso que el evento fuera dedicado a la memoria del Dr. Howard Scott Gentry, (10 de diciembre de 1903 – 01 de abril de 1993), de quien fue alumno y trabajó con él en las sierras y barrancas del oeste de Chihuahua. El Dr. Bye escribió la biografía de la vida y obra de este viejo mezcalero, como lo definió, señalando que “los estudios de Agave en el siglo XX fueron personificados por el incansable Gentry, quién desarrolló el concepto de la «simbiosis entre el Agave y el hombre”, lo cual plasmó en diferentes publicaciones a lo largo de varias décadas, pero principalmente en su clásica monografía publicada en 1982, Agaves of Continental North America.

El Comité Organizador del evento estuvo conformado por: M. en C. Abisaí Josué García Mendoza, Dra. Raquel Galván Villanueva, Dr. Robert Bye Boettler, Biól. Felipe Palma Cruz y M. en C. Ana Valenzuela Zapata.  


El simposio reunió a 86 participantes de 21 instituciones nacionales y 9 extranjeras, autores de 40 trabajos que versaron sobre diversos aspectos de la biología y la conservación de las Agavaceae y Nolinaceae. Destacaron las contribuciones en etnobotánica y botánica económica, taxonómicas con análisis filogenéticos basados en la morfología y biología molecular, citogenética, palinología, florística, ecología, biología de la reproducción y manejo y conservación. Entre los participantes distinguidos estuvieron los doctores Alberto Álvarez de Zayas (Universidad de la Habana, Cuba), M. en C. Edelmira Linares (Asociación Mexicana de Jardines Botánicos, A.C.), David Bogler y Karen H. Clary (University of Texas, Austin), Héctor T. Arita, Luis Eguiarte Fruns (Centro de Ecología, UNAM), Isidro Castorena Sánchez, Patricia Colunga (Centro de Investigación Científica de Yucatán, A.C.), Wendy Hodgson, Elizabeth Slauson (Desert Botanical Garden, Phoenix, Arizona), Tucson, Arizona, Park S. Nobel (University of California, Los Ángeles), Luis Hernández Sandoval (Instituto de Ecología y Alimentos, Universidad Autónoma de Tamaulipas), Hugh W. Pritchard (Royal Botanic Gardens, Kew, Inglaterra), Edmundo García Moya (Colegio de Postgraduados), Wilfrido Márquez (Instituto de Ecología, Secretaría de Desarrollo Social), Gary P. Nabhan (Arizona-Sonora Museum), Robert Bye (Jardín Botánico, UNAM), etcétera. Para reunir a estas personalidades, se recibió apoyo económico de la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad, Sociedad Botánica de México, Red Latinoamericana de Botánica, El Consejo Británico, Intercambio Académico, UNAM y el propio Jardín Botánico. La Exposición Etnobotánica fue montada por el Área de Difusión y Educación del Jardín Botánico, IB-UNAM.

Primer Simposio Internacional sobre Agaváceas (1994)

El Comité de Apoyo en la organización del Simposio, programa, inauguración y de la exposición etnobotánica estuvo integrado por el personal del Área de Difusión del Jardín Botánico y algunos estudiantes: Carmen C. Hernández Zacarías, Teodolinda Balcázar Sol, Elia Herrera Torralba, Luz María Rangel Guerrero, Alejandro Castañeda Rojas, Aída Téllez Velasco, Ulises Guzmán Cruz y Jorge Saldívar Sandoval.


SEGUNDO DIA


El 11 de noviembre de 1994 fue inaugurada la Colección Nacional De Agaváceas Y Nolináceas Del Jardín Botánico por el Dr. José Sarukhán Kermez, Rector de la Universidad Nacional Autónoma de México. En la Ceremonia Protocolaria, además del Rector, se contó con la presencia del Dr. Antonio Lot (Director del Instituto de Biología), Dr. Robert Bye (Director del Jardín Botánico), M. en C. Edelmira Linares (Presidenta de la Asociación Mexicana de Jardines Botánicos, A.C.) y como presentadora M. en C. Ana Valenzuela.


Después de escuchar los mensajes de las Autoridades Universitarias, nos dirigimos a la Colección, donde el Dr. Sarukhán cortó el listón, se dio una visita guiada (por el que escribe esto), recalcando el esfuerzo que la Universidad hace por mantener una colección que representa una de las familias de plantas con gran importancia biológica, cultural y económica en México. Al final del recorrido, tuvimos la oportunidad de degustar “aguamiel” de un maguey pulquero, que fue preparado para el evento. El néctar de la planta se distribuyó en pequeñas jícaras que circularon entre algunos participantes. 


De izq. a der. M. en C. Edelmira Linares, Dr. Robert Bye, Dr. José Sarukhán, Dr. Abisaí García. 


La Colección Nacional de Agaváceas y Nolináceas tiene 148 especies, que representaban 72% de las especies del país, 85 de ellas pertenecían al género Agave. Las plantas son el respaldo de diferentes proyectos taxonómicos, florísticos, etnobotánicos, moleculares, anatómicos, bioquímicos, de biología de la reproducción, etcétera. La colecta de plantas vivas para el jardín también incluye ejemplares secos herborizados para el Herbario Nacional de México MEXU, de tal suerte que gracias a su constante enriquecimiento, la colección de agaváceas y nolináceas en dicho herbario es la de mayor riqueza en el mundo. También hay colecciones paralelas de fotografías, diapositivas en marco de cartón y ahora digitales, flores en alcohol, frutos y semillas, fibras y una colección etnobotánica que incluye artesanías, herramientas de extracción, bebidas y otros productos diversos. 

Colección Nacional de Agaváceas y Nolináceas del 
JB IBUNAM durante su inauguración


Ana Valenzuela en la presentación
del libro "El agave tequilero: su
cultivo e industrialización"


Una vez finalizada la visita, y casi al término del evento, por la tarde se realizó la presentación del libro El agave tequilero: su cultivo e industrialización, escrito por Ana Valenzuela, y al finalizar se rifaron entre los presentes varios ejemplares de The Agave family in Sonora, del Dr. Gentry, donados amablemente por la biblioteca del Desert Botanical Garden.


Del 4 al 6 de abril de 2019, el Jardín Botánico celebró los 25 años de la colección, donde la Asociación Mexicana de Jardines Botánicos, A.C. y el Instituto de Biología ratificaron el privilegio de “Colección Nacional”, recibiendo del M. en C. Orlik Gómez, Presidente de la Asociación, y del Dr. Víctor M. Sánchez-Cordero Dávila, director del Instituto, tal distinción.


Robert Bye Boettler, Isidro Castorena, Luis Eguiarte, Aurora Chimal, Luis Hernández. Olle Pellmyr, Karen H. Clary, Gary P. Nabhan, Juan José López, Abisaí García, Alberto Álvarez de Zayas, David J. Bogler, Jaime Rivera, Edmundo García Moya, Park S. Nobel, Hugh W. Pritchard, Edelmira Linares, Elia Granados, Teodolinda Balcázar, Elia Herrera, Esperanza Ávila, Francisco Basurto, Enrique Cordero, Raquel, Galván Villanueva, María Teresa García, Laura de la Rosa, Alejandro Gutiérrez, Santiago Arizaga, Carmen C. Hernández, Ulises Guzmán, Ana Valenzuela Zapata, Jerónimo Reyes, Rocío José Jacinto, Felipe Palma, María de Lourdes Vargas, Eloy Solano, Carlos Castillejos Cruz, Beatriz Ludlow Wiechers, Diane Barker, Edith Villavicencio, Lilian López Chávez, Leticia Chávez, Aida Téllez, Luz María Rangel, Celia Arroyo.



Autor: Dr. Abisaí García Mendoza

Corrector de estilo: Lic. Agustín Guzmán Melchor